Érase una vez, en un pueblo lleno de supersticiones...

Nacimiento, Chile, 1988. Nací en el hospital de un pequeño pueblo al sur. Provengo de una tierra de lluvias y barro, donde el bosque es la actividad comercial principal y la arcilla es la mejor del mundo.

Desde siempre estuve fascinado por la mitología y la creencia fantástica. El ambiente contribuyó a ello en gran parte. Todavía recuerdo mis primeras poesías y el entusiasmo por los cuentos cuando recibía la exquisita educación de las monjas cristianas, primeros pasos que se convirtieron en una devoción algo antagónica. 

Es que vivir rodeado de la mística de cuentos e historias tradicionales, urbanas y rurales, fue mi principal motivo de interés y el ingrediente principal de mi ocupación actual. “La llorona”. “El hombre que se perdió y apareció caminando sin saber dónde estaba”. “El perro negro”. “Las miles de formas del Diablo”. ¿Sabían que en el castaño detrás de mi casa se colgaron dos personas?”.

Los chismes, la historia oculta tras ellos. Las mentiras. Todo se sabía; si no, se inventaba. Los pueblos rurales se prestan para aquello, es parte de su ser. Quizás sea aburrimiento por la falta de novedades o, quizás, la imaginación de la mente cuando se vive rodeado de soledad, alejado por kilómetros de la gran urbe. El imaginario creció entre la superstición y las mentiras en forma de historias maravillosas y entretenidas.

Monstruos y la escritura

Para Del Toro los monstruos son la carne de la sinceridad, y la representación de la dicotomía entre lo sublime y lo terrible. Los monstruos son sus mejores amigos, la revelación de su infancia y el fanatismo que mantiene hasta hoy en día. Para King, los monstruos (los malos) viven dentro de nosotros. Peleamos contra ellos y tenemos que aceptar que, a veces, ellos ganan.

Estas dos grandes referencias se asemejan bastante a mi experiencia personal con los monstruos y el terror. Bullying, envidia, maldad, agresividad. La terrible soledad autoimpuesta para mantener a raya el ambiente tóxico y bruto de la sociedad. Los monstruos fueron falsos amigos, familiares cínicos y desconocidos crueles. También fueron los llantos, las desvaloraciones personales y el miedo, el peor de todos ellos.

Amigo y enemigo, el miedo es el monstruo me acompaña hasta el día de hoy. El miedo fue mi peor monstruo. Él enseña. Mucho.

De mi experiencia aprendí que los monstruos son aquellas condiciones adversas y mentales, internas o externas, que amenazan con desquiciarnos. Nos hacen sufrir, pero lo hacen por nuestro bien. 

¿Acaso nunca escuchaste que “lo que no te mata, te hace más fuerte”? 

No son malos, son aliados. Gracias a ellos, resolvemos los mismos problemas que nosotros creamos. De pronto los entendemos. De pronto los aceptamos y dejamos de sufrir. ¡Llegamos a quererlos! Son nuestro punto de partida hacia hazañas más grandes, a crecer. 

En el fondo, un monstruo es malo hasta que lo conoces.

Aquella reflexión fue un impulso renovado a mi gusto por las historias macabras del campo. Las enseñanzas de las historias que pretendían ocasionar el miedo se convirtieron en mis propias experiencias, en sentido figurado. La ficción adquirió un nuevo significado: el Terror. Y también adquirió un nuevo significado la forma de contar esas historias. He ahí cuando nace la importancia de continuar y cultivar mi afición por la escritura, mi motivación y mi propósito. De ahí, un camino in crescendo hasta lo que conozco hoy sobre el terror-arte.

Contenido, obra, expectativas

Me encanta el terror como forma de ficción. Sin embargo, no es solo el terror lo que motiva mi arte sino que la forma en cómo enfrentamos el miedo, el gran monstruo de la sociedad. Es imposible no sentirse asqueado ni aterrado con las infinitas posibilidades de horror que es posible la humanidad. Los medios de comunicación invaden sus plataformas con noticias que causan pánico. Te avisan: “El mundo es horrible, el terror está a la vuelta de la esquina, aguardando por ti”.

Pero no todo es tan terrible. La humanidad ha presenciado cosas maravillosas. Un niño en extrema pobreza ha salido de ella gracias al sacrificio de sus padres. Un hombre negro decide enfrentar a la sociedad para ser tratados como se merecen: seres humanos. Una nación dividida por un gran enfrentamiento fue capaz de derribar un muro y decir al resto “no tenemos fronteras”. 

Hay historias de superación, de aprendizaje. De amor. Justo en medio de un ambiente hostil, lleno de conflictos y adversidades. Es gente que se repuso al miedo.

Sí, yo busco que vivas la experiencia del miedo a través del terror. Pero solo para que aprendas que no debes temer. Vaya diversión retorcida, ¿no?

Mi obra busca que la audiencia experimente escenarios horribles siempre con el fin de crecer. A veces, lo que experimentarás no te gustará, pero recuerda: un monstruo no puede matarte. Si puede enseñarte. Ya sea que estés frente a una masa informe llena de dientes que mastican lo que fue una cabeza, o tu madre se transforme en un demonio de mil manos, cada una con una chancla, siempre existirá la opción de sortear la adversidad. También de entenderla.

Todos tenemos esos monstruos con capacidad de hacer algo horrendo. También tenemos capacidad de hacer algo mejor.

cuentos de terror
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