Frankenstein y la Eterna Resurrección de su Monstruo (I Parte)
Boris Karloff como el monstruo de Frankenstein. Frankenstein, 1931, James Whale. Universal Studios.

Frankenstein y la Eterna Resurrección de su Monstruo (I Parte)

Tornillos en la cabeza cuadrada, horribles cicatrices de piel cosida, piel verde amarillenta, una tremenda altura y odio infinito expresado en fuerza sobrehumana. Son los factores de una ecuación que ha sido el resultado de gritos, espantos e insomnio durante casi 200 años: El monstruo de Frankenstein.

El Monstruo es un ícono que ha trascendido la cultura popular. Su recurrente aparición durante todas estas décadas deformó, reformuló, y cristalizó las características de una criatura que es considerada, actualmente, como un elemento de terror clásico. Su figura se ha convertido en una innegable expresión de repugnancia y terror.

Nos hemos acostumbrado ver a Frankenstein (como se ha llamado al monstruo erróneamente) como un monstruo torpe y lento, una caricatura de una de las criaturas más antiguas del terror moderno. Sin embargo, su concepción es más profunda: La creación del monstruo determinó el fatídico destino de la criatura y su creador, un hombre que quiso ser Dios; en una tragedia de obsesión, venganza y arrepentimiento.

 

El Moderno Prometeo, la tragedia romántica de Mary Shelley

cuentos de terror

Mary Shelley (1797-1851) fue la escritora que dio vida al mundo de Frankenstein cuando tenía apenas 19 años. Fue hija de una familia de filósofos y estuvo casada con el poeta Percy Shelley, quien sería central en la historia que escribiría Mary. El poeta Lord Byron invitó a la pareja a pasar el verano junto con él en Ginebra, Suiza, junto a otros amigos, entre ellos, su amigo y médico John Polidori. El poeta desafió a cada integrante del grupo a escribir una historia de terror para competir quién sería el mejor cuenta cuentos. Solo dos de ellos llegarían a publicar los resultados del desafío, en una hazaña memorable para los amantes del terror. Polidori escribiría El Vampiro (1819), el primer relato del género de vampiros modernos de la historia (y precursor de Drácula de Bram Stroker). Por su parte, Mary Shelley escribiría Frankenstein o El Moderno Prometeo, ayudada por su esposo Percy.

Víctor Frankenstein fue estudiante de química y medicina de Ingolstadt, un brillante y engreído joven obsesionado con desafiar las barreras de la muerte mediante la ciencia moderna. Finalmente, lo logra: Crea al Monstruo, una criatura sin nombre que será el responsable de todas sus desgracias.

 

“¡Ah! No había mortal capaz de soportar el horror de aquel semblante. Una momia a la que dotaran nuevamente de animación no podría ser tan espantosa como aquel desdichado.”

Víctor Frankenstein relata su creación.
Frankenstein. Mary Shelley, 1818.

 

La historia es relatada a través de una carta que envía el navegante y capitán de navío Robert Walton a su hermana. En ella cuenta que rescato a Víctor Frankensten del hielo del ártico antes de su desgraciada muerte. Antes de morir, Frankenstein se confiesa, dando origen a la historia. Él es un aspirante a médico cuyos experimentos obsesivos le condujeron a crear una criatura viviente a través de extremidades en buen estado extraídas de diferentes personas muertas. Al ver su creación vil con vida, la abandona a su suerte, esperando que muera producto de las enfermedades del exterior. El monstruo sobrevive y, como venganza, asesina a su hermano menor. El monstruo amenaza a su creador para que cree una compañera para él, de la misma manufactura repugnante. Víctor accede, pero luego se retracta ante el miedo de que exista una legión de monstruos como el que creó. El monstruo toma venganza y provoca la muerte de su mejor amigo, de su novia e, indirectamente, de su padre. Víctor trata de deshacerse del monstruo, pero los intentos desesperados de venganza lo conducen al Ártico, donde acaba su vida en ese barco.

 

“—Si usted me niega mi noche de bodas, yo estaré con usted en la suya.”

Amenaza del Monstruo a Victor Frankenstein, su padre y creador.
Frankenstein. Mary Shelley, 1818.

 

La segunda parte del libro es aún más trágica. La abominación sin nombre sube al barco y se lamenta por la muerte de su creador. Cuenta su trágico pesar por la repugnancia que provoca en los demás y que provoca su rechazo en la sociedad. A pesar de aquello, se las arregla para aprender idioma y cultura, escondido en el sótano de la familia de un ciego. No obstante, es expulsado de la casa en sus constantes impulsos por ayudar a la pobre familia. Furioso por los constantes rechazos, culpa a su maestro y va tras él. Encuentra a su hermano menor por una coincidencia y le asesina en un arranque de furia. Echa la culpa a Justine, una de las sirvientas, la cual termina condenada a muerte por un crimen que no cometió. Luego, propone a Víctor la creación de su compañera, pero sus alegrías son frustradas por la negativa del médico. El monstruo comete los asesinatos su amigo y su novia, pero su vida se ha vuelto desgraciada desde que ha tomado la decisión de matar. Arrepentido de su destino y de sus acciones, decide perderse en el Ártico e inmolarse para dejar de existir. Abandona el barco con el cadáver de su amo con la esperanza de no arruinar la vida de nadie más.

 

“—¿Por qué lloras?
—Él nunca me dio un nombre.”

Conversación entre el capitán Walton y el monstruo.
Frankenstein. Mary Shelley, 1818.

 

La novela de Mary Shelley ha sido considera como un referente de obras de terror posteriores y como la obra pionera de la ciencia ficción moderna (aunque este hecho es discutido por algunos investigadores). Sin embargo, la novela muestra mucho más que la repugnancia del terror y las maravillas de las pretensiones de la química y la medicina modernas. La novela trata sobre la historia de un hijo rechazado por su padre, considerado una aberración que solo merece la muerte. Los pensamientos de la criatura, abandonada a su suerte y sin poder acceder al amor y la unidad familiar de otros que son aceptados por sus padres, llenan al monstruo de sentimientos de odio y venganza. Los ambientes son oscuros, muestran la contraposición de la libertad de la naturaleza versus el encierro provocado por el rechazo, como una forma de huir del peligro. Todo confluye en una obsesión, motivada por los sentimientos de venganza, que se convierte en la principal consecuencia de la desdicha, tanto por el rechazo y discriminación sufrida por el monstruo como por las muertes que debe sufrir Víctor. Finalmente, las vidas de los protagonistas terminan con el arrepentimiento, el sufrimiento y el sacrificio como forma de expiar la culpa.

En resumen, la novela es una tragedia gótica marcada por el sufrimiento frente a la condición del ser, y enmascarada detrás de una historia de violación del orden natural por la ciencia. Un relato significativo que se convirtió en la inspiración de las primeras adaptaciones cinematográficas de la historia del cine y de una historia que nunca jamás nos abandonará.

 

¡Ha nacido un monstruo! Adaptaciones de la tragedia de Frankenstein

Como ocurre con todas las obras exitosas del mundo contemporáneo, la reciente trágica historia de Shelley se convirtió en motivo de predilección a la hora de las adaptaciones dramáticas. La primera adaptación registrada fue Presunción; o El Destino de Frankenstein (Presumption; or the Fate of Frankenstein), adaptación para teatro escrita en 1823 para la English Opera House. Desde la aparición de Presunción, la novela se simplificó a una forma resumida de la obra original a fin de calzar el tiempo de exposición teatral de la obra, además de generar efectos impactantes en el público. Un ejemplo de esto es la aparición de Fritz, el jorobado asistente de Frankenstein y que no aparece en la novela de Shelley. De allí en adelante se registraron una serie de obras teatrales tan imaginativas como creativas en base al monstruo de Frankenstein. Estas sucesivas adaptaciones dieron, por consecuencia, adaptaciones distorsionadas de la obra hasta transformarla por completo. Este primer ciclo de adaptaciones termina con la obra teatral Frankenstein: Una aventura en lo macabro (Frakenstein: An adventure in the Macabre), escrita por Peggy Webling en 1927.

El moderno Prometeo era considerada como una obra romántica y realista que exploraba una narrativa autodestructiva, intensa y melodramática que desembocaba en la tragedia. En cambio, las adaptaciones siguientes se redujeron a arquetipos básicos (héroe, villano, heroína perseguida y bufón) e incorporaron una serie de elementos que la obra no posee (además de Fritz). Por ejemplo, los detalles de los experimentos que permitieron la concepción del monstruo como la inclusión de la fuente eléctrica (normalmente, un rayo) son detalles que Mary Shelley no detalla en su libro, pues Frankenstein no quiere revelar los detalles de su experimento (salvo de dónde obtuvo las partes humanas) a fin de que no se replique.

Posteriormente, tocó el turno de las adaptaciones cinematográficas. Las primeras adaptaciones cinematográficas de nuestro amado monstruo fueron Frankenstein, filme en corta duración de J. Searle Dawley en 1910 y Vida sin Alma (Life Without a Soul), primer filme de larga duración de Joseph W. Smile en  1915. No obstante, ninguna obra tendría el impacto que tuvo la obra original hasta 1931, momento en que Universal Studios dio a conocer Dr. Frankenstein (Frankenstein), dirigida por James Whale.

 

Un poco de historia. La cinta Dr. Frankenstein se creó en 1931 por Universal Studios unos cuantos meses después de la aclamada Drácula, en el inolvidable papel de Béla Lugosi como el conde chupasangre. Por esos tiempos, la crisis del 29’ hacía mella en los bolsillos de todo el mundo y la gente buscaba alternativas para hacer frente emocionalmente a la crisis económica. Es por esto que los presupuestos de estas y otras películas de terror exitosas (La Momia y El Hombre Invisible en 1933; y la saga Frankenstein) fueron reducidos, pero con grandes ganancias que marcaron uno de los momentos más gloriosos del cine de terror de la mano de Universal Studios. En particular, Dr. Frankenstein se convirtió en la obra más exitosa de aquel ciclo de terror, por lo que dio origen a tres películas más: La Novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935), El Hijo de Frankenstein (Son of Frankenstein, 1939) y El Fantasma de Frankenstein (The Ghost of Frankenstein, 1942). Uno de los puntos importantes fue la interpretación de Boris Karloff como la criatura, cuyo maquillaje fue patentado por Universal Studios hasta 2026.

A continuación, el resumen de Dr. Frankenstein: El Dr. Henry Frankenstein y su jorobado ayudante Fritz crean un ser humano de las partes recicladas de los muertos provenientes de los cementerios. Como lo único que falta es un cerebro humano viable, Fritz roba uno del laboratorio del Dr. Waldman con un grave detalle: El cerebro pertenece a un criminal que fue diseccionado por el propio Waldman para la enseñanza de futuros médicos. Una vez implantado, dan vida al monstruo a través de la electricidad, terminando con la inmortal frase:

 

It’s alive! It’s alive!”.

Henry Frankenstein da vida a su criatura.
Dr. Frankenstein. James Whale, 1931. Universal Studios.

 

La criatura grotesca es encerrada en un calabozo para seguridad de los demás. En su primer intento de escape asesina a Fritz. Waldman inyecta un poderoso calmante con lo que duerme a la criatura, pero luego la criatura despierta y lo asesina también. La criatura escapa. Siguiente escena memorable, el monstruo asesina a una pequeña niña que juega con él.

Elizabeth, la novia prometida, está a punto de casarse con Henry cuando el monstruo irrumpe en la habitación de Elizabeth. El monstruo escapa nuevamente, lo que motiva a Frankenstein a liderar una turba iracunda para asesinar el monstruo. El monstruo atrapa su creador y lo lleva a un viejo molino de viento. La última escena que quedaría para la posterioridad: luego del encuentro final entre Frankenstein y su creación, Henry (o su doble de paja) aterriza al suelo ayudado por las aspas del molino. La turba aprovecha el instante y asesina al monstruo que muere quemado en el molino antiguo. Henry se casa con Elizabeth y todos son felices comiendo perdices. FIN.

A este paso, el monstruo es como una rubia cincuentona llena de cirugías para mantenerse vigente, debido a tantas manipulaciones. Podemos notar la inclusión de particularidades que no aparecen en la novela: la electricidad, el jorobado Fritz, el cambio de nombres (imagino que por derechos de autor), y la mítica escena de la turba furiosa, la cual se repetiría en miles de caricaturas. Todavía recuerdo un episodio de Animaniacs donde recrean esta escena, así como otras series de Terror para Niños.

 

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Lo más importante de esta novela es la personificación del monstruo por parte de Karloff, el cual se ha convertido en un ícono del cine y ha trascendido a la categoría de “monstruo moderno”. Los movimientos lentos y toscos, la falta de lenguaje reemplazado con un “aaaahhh” de ultratumba, la cabeza cuadrada, cosida por el cerebro y los tornillos en las sienes hicieron del monstruo una imagen tan particular.

Sus secuelas, con una relación cada vez menor a la obra original, trajeron consigo otro paquete de modificaciones. La Novia de Frankenstein de Whale (1935) revive al monstruo para contar las historias que quedaron rezagadas de la novela, pero con una línea argumental diferente basada en el enigmático Dr. Pretorius y las intenciones de crear un nuevo homúnculo. Vimos, por primera vez, la versión femenina del monstruo que se repetirá en obras posteriores. El Hijo de Frankenstein (1939) trae consigo una nueva modificación, el personaje de Igor, un jorobado dueño de una inteligencia macabra. Durante esta época es común que Frankenstein sea sinónimo del monstruo, llamando a la criatura con el nombre de su creador. Es el error más importante que ha trascendido casi un siglo de historia en la cultura colectiva.

Si nunca fuiste bueno para morir, resígnate a vivir como un fracasado de las glorias olvidadas. Al menos eso fue lo que sucedió con el monstruo, cuyo éxito promovió películas tan disparatadas que hacen ver a Dr. Frankenstein como una historia de calidad dramática. Nos referimos a Frankenstein se encuentra con el Hombre Lobo (Frankenstein meets the Wolf Man, 1943), La Casa de Frankenstein (House of Frankenstein, 1944) y La Casa de Drácula (House of Dracula, 1945); todas películas que aprovecha la combinación de sus mejores caricaturas de monstruos de terror para construir algo "horrorífico". Hacia 1948, Universal culmina su ciclo de criaturas de terror con la comedia Abbott y Costello se encuentran con Frankenstein (Abbott and Costello meets Frankenstein, 1948), una comedia del dúo sensación del momento donde Frankenstein queda relegado a categoría de caricatura. Ello dio pie a la creación de series como Los Munsters (The Munsters, 1964-1966), donde el monstruo de Frankenstein interpretaría a un abnegado esposo y padre de una de las más famosas familias de monstruos. Gracias por arruinar la fiesta, Universal.

Sin embargo, la fiesta estaría lejos de acabarse. Hammer Productions, productora británica, decidió producir películas de terror gótico ayudados por la Warner Bros. Estas películas de terror clásico llevaron a la productora a sus años dorados de la mano de Drácula, la Momia y, por supuesto, Frankenstein. Produjeron una serie de 6 películas, casi todas dirigidas por Terrence Fisher y protagonizadas por ídolos de la cultura contemporánea (sino dioses) como Peter Crushing y Christopher Lee. La serie de películas contempla La maldición de Frankenstein (Curse of Frankenstein, 1957); La Venganza de Frankenstein (Revenge of Frankenstein, 1958); La Maldad de Frankenstein (Evil of Frankenstein, 1964); La mujer creada por Frankenstein (Frankenstein Created Woman, 1967), Frankenstein debe ser destruido (Frankenstein Must Be Destroyed, 1969); y Frankenstein y el Monstruo del Infierno (Frankenstein and the Monster from Hell, 1974).

Si bien la nueva saga Frankenstein distorsiona la obra en una mezcla de la novela original más el recocido de la Universal y un poco del condimento contemporáneo de aquellos años, las historias vuelven al género del terror, con menos potencia que lo hizo Universal, pero con una estética contemporánea que catapultó a Crushing y a Lee como actores de fama mundial.

Sin embargo, desde este período en adelante los principales responsables de las adaptaciones tendrán un duro debate entre continuar la obra de Whale, rescatar el significado de la obra original o, simplemente, seguir creando en torno a la criatura.

 

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Véase También:

Frankenstein y la Eterna Resurrección de su Monstruo (II Parte)

Listado de libros citados en este Post:

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Películas y Series citadas en este Post:

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