Los objetos con que las brujas obtienen su poder [Infografía]
"Magic Circle", pintura de John William Waterhouse, 1886. Fuente: Wikimedia Commons.

Los objetos con que las brujas obtienen su poder [Infografía]

Las brujas representan un puente entre la realidad y lo sobrenatural. La forma en cómo las brujas interactúan con fenómenos desconocidos (para la mayoría de los seres humanos) nos hace temer y respetar su actividad. No obstante, para algunos no es más que charlatanería asociada a la superstición y al deseo de crear una realidad que no existe. Como sea, la bruja es el arquetipo clásico de un personaje temido, poderoso e interesante que todo el mundo conoce.

Conocemos muchas historias misteriosas acerca de ellas. En la ficción, H. P. Lovecraft nos encantó con Sueños en la Casa de la Bruja (1933), una historia tan inimaginable como perturbadora acerca de un matemático inmiscuido en una extraña situación. En la no-ficción, La Recta Provincia fue una sociedad de "brujos" en la Isla Grande de Chiloé, Chile, que cometió horribles crímenes asociados a la brujería. Finalmente, fueron procesados por el tribunal de turno.

La caracterización de una bruja en la ficción debe resaltar un matiz sombrío, misterioso y, a ratos, malévolo. A menudo, la ficción nos muestra brujas espantosas que, al igual que los Monstruos del Terror-Arte, son amenazadoras y repugnantes. Sin embargo, el poder de una bruja no proviene de su herencia genética o sus características físicas, sino de artilugios de carácter mágico y que han sido traspasado de generación en generación. Estos objetos, además de proveer de poder a las brujas, sirven como herramientas de aprendizaje para obtener una gran cantidad de conocimientos secretos y, así, obtener más poder.

¿Por qué las brujas utilizan estos Objetos?

Si te fijas bien, querido lector, te has dado cuenta que los artefactos utilizados por las brujas tienen un carácter familiar, pues son utensilios similares a los que cualquier persona tendría en casa. Es decir, ¿somos todos brujos?

No. Lo que pasa es que hubo un tiempo en que ser bruja no era bien visto. Las brujas abundan en la sociedad rural y analfabeta. De hecho, todavía se cree que existen, hasta el día de hoy. Son conocidas por ser invocadoras de terribles poderes sobrenaturales que usan para fines personales y egoístas. Ahora bien, cerca del s. XV se dio a conocer el libro más famoso sobre brujería en el Mundo hasta el día de hoy: el Martillo de las Brujas (Malleus Maleficarum, 1947), escrito por los monjes Kramer y Sprenger. Este libro contribuyó a dar credibilidad a los procesos de brujería y, por ello, se condenó a toda bruja a ser torturada o quemada en la hoguera, pues el poder sobrenatural era obra del Demonio. Por esta razón, las brujas debían mimetizarse en la sociedad a fin de no ser descubiertas. Todos sus utensilios son los elementos que tenían a mano para hacer sus terribles males. Por suerte, hacia el s. XVI, los renacentistas acabaron con estas creencias inhumanas y el mundo volvió a la normalidad. 

Esta imagen perduró en el tiempo y traspasó la ficción. Comúnmente vemos que las brujas se esconden de los seres humanos, pese a sus enormes poderes, para evitar la cacería que acabaría como un genocidio como en el s. XV. Asustamos a los niños con historias de terror tales como La Maldición de las Brujas (The Witches, 1990), dirigida por Nicholas Roeg; o a los adultos con ¡Arde, bruja, arde! (Burn witch burn!, 1932) de Abraham Merritt.

Como la mayoría de los objetos utilizados por las brujas son artesanales y personales, podemos concluir, naturalmente, que el máximo potencial de un brujo solo es conocido por el mismo brujo. El misterio sobre su poder es uno de los elementos que le hace tan temible.

Por otra parte, sabemos que las personas tienen amplios conocimientos sobre herbolaria y cómo curar diversos males. Los ingredientes que utilizan para sus pociones, elixires, drogas y ungüentos suelen no ser comunes o tener usos más allá del conocido por todo el mundo. Por ejemplo, se sabe que las brujas obtenían una droga del estramonio y que echaban al palo de la escoba para tener orgasmos. Algunos de estos "secretos" se comparten actualmente, aunque nadie asevera su real efectividad.

Por último, sabemos que los brujos son supersticiosos y religiosos. Es obvio, creen en un Dios que les provee de su poder. Por una parte, se menciona que las brujas recurren a los poderes de la naturaleza y los espíritus que abundan en ella, como la práctica del chamanismo. Películas que trata el tema son la reciente La Bruja (The Witch, 2016), dirigida por Robert Eggers; o la clásica El Proyecto de la Bruja de Blair (Blair Witch Project, 1999), dirigida por Eduardo Sanchez y Daniel Myrick. Por otra parte, sobre todo en ficción, nos hacen creer que las brujas son adoradoras del Diablo. A algunas se les aparece y las seduce como en el libro Las Brujas de Eastwick (The Witches of Eastwick, 1984) de John Updike. Lo que es cierto es que las brujas utilizan imágenes que recuerden la divinidad de quien obtienen el poder y a quien deben temer, por ello la utilización de amuletos o ídolos. 

Los poderes de las brujas no tienen límites. Todas las puertas cerradas están abiertas para los brujos, son encarnaciones de un poder sin fronteras. El miedo que producen es porque prácticamente no estás a salvo en ningún lugar de un brujo poderoso. Pueden atacarte en los sueños, en la ducha, en un búnker, en todas partes. Porque no hay nadie que sea capaz de deshacerse del hechizo de un brujo... Salvo otro brujo.

Películas y Series citadas en este Post:

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