Terror para Niños
Cara de calabaza Terror para niños Cuco

Terror para Niños

La imaginación infantil ha sido aprovechada para enseñar valores a los niños a través de diversas historias de ficción. Existen tantas formas de contar una historia como géneros hay en el mundo. Por supuesto, las historias de terror no podían estar ausentes.

Todos oímos historias de terror cuando éramos niños. Estuvieron presentes a lo largo de nuestra niñez, nos criamos al alero de ellas. En torno a alguna fogata de campamento siempre había un chico cuyo amigo tenía un hermano que tenía un amigo que oyó la historia de un amigo lejano en que ocurría un suceso espeluznante. Algún viejo sabía que en tal lugar ocurrieron cosas que era mejor olvidar. Las abuelas tenían el remedio para afrontar a las criaturas de los cuentos de terror con amuletos, talismanes y rituales. Incluso nuestros padres nos contaban que los monstruos andaban cerca, en la calle, en la casa. ¿Quién no oyó alguna vez que el Cuco nos iba a comer si no dormíamos temprano?

Estas historias se han contado desde eras; son mucho más antiguas que las religiones. Algunas pasaron a ser parte del mitológico de cada religión por su alto contenido de valores. De hecho, la temática recurrente de nuestras historias de niñez relataban sucesos trágicos cargados del dolor de la realidad adversa, extrañamente entretenida, que nos llenaban de advertencias sobre nuestro propio comportamiento y nos enseñaban sobre el valor de nuestro entorno tranquilo, fuera de monstruos con fetichismos extravagantes. Hoy en día las historias de terror perduran gracias a la creepypasta que algún niño se inventó para desafiar los lugares más terroríficos o desvelan nuestro sueño con la fructífera imaginación de la niñez.

Hay quienes aseguran que contar historias de terror hace que los niños se enfrenten mejor a sus propios problemas. Sin embargo, las historias que se cuentan a los niños tienen una serie de condiciones particulares que las distinguen de otras historias de sangre y monstruos a las que estamos acostumbrados; condiciones asociadas a la percepción de a realidad de la mentalidad de los niños. Esta variación en la forma de contar las historias ha creado una serie de obras enfocadas en el público infantil, originando un nuevo género propio dentro de la gran cantidad de subgéneros que existen en el de terror. Son las historias de terror para niños.

 

Características del Género de Terror para Niños

Definición

Conocemos, por consenso, qué historias clasificadas como terror podemos contar a los niños de diferentes edades y qué tantos detalles podemos incluir en ellas. Por otra parte, se recomienda que dosifiquemos el contenido de las historias que contamos a los niños con el fin de entretener, motivar y no traumar ni asustar. Es, por tanto, que debemos tener cuidado en la forma en cómo contamos historias de terror a los niños, motivo por el que modificamos su forma.

No obstante, no existen definiciones propias para encasillar al terror para niños como un subgénero de terror, por lo tanto, he decidido aventurarme en la elaboración del siguiente concepto, teniendo en cuenta el factor primordial señalado anteriormente:

“El género de terror para niños abarca historias heroicas, donde existe un monstruo o un grupo de monstruos amenazadores y repugnantes, y en que hemos decidido minimizar los detalles de la realidad y mezclar las capacidades fantásticas de personajes simpáticos, cómicos y amigables que frente a los monstruos y ambientes de terror, por consideración a la capacidad de los niños de entender ciertas experiencias y situaciones que podrían generar trauma."

cuentos de terror
Un monstruo trabajador. Así de natural deben sonar los cuentos para niños.

Elementos comunes

Esta definición se compone de diferentes consideraciones recurrentes en las obras de terror que explicaré a continuación.

La definición señalada desprende que las historias de terror para niños no son historias de terror propiamente tales. Las historias de terror verdaderas tienen como objetivo, según la visión de Noel Carroll, producir terror o sentimientos de miedo y agitación física evocados por la visión de un monstruo aterrador e impuro que amenaza con poner en riesgo la seguridad de los protagonistas y, en consecuencia, de nosotros. A esto, Carroll llama Terror-Arte.

Por el contrario a la definición de Carroll, la exposición a sentimientos negativos podría generar un rechazo extremo en situaciones de edad temprana, lo cual se convertiría en una situación desfavorable para los creadores por la posible generación de un trauma. Se supone que contar historias de terror para niños, en particular, tiene una connotación de aprendizaje y diversión. El niño no debería sufrir con dichas historias. Esta es la razón por la cual las historias de terror para niños no pueden ser historias de terror como tales.

No obstante, nos encontramos que sí comparten cierta exposición a los monstruos, figuras espeluznantes, amenazadoras e impuras. Es decir, existen elementos comunes con las obras de terror que, precisamente, no son terroríficos. Esta observación compone la segunda parte de la definición.

Recapitulando, las historias de terror para niños se componen de monstruos y otros elementos de terror. La diferencia radica en que se ha decidido bajar el nivel de crudeza de las historias de terror para que los niños puedan disfrutar de las historias, en otras palabras, hemos preferido ocultar o disminuir, en parte, ciertos elementos que generan emociones negativas. No se muestra sangre salvo que sea visto como algo divertido (el ketchup que usamos en Halloween). No se muestran cosas asquerosas bajo el mismo concepto. Mucho menos hablaremos sobre sexo, asesinatos, suicidios, protestas ni cualquier tipo de concepto que requiera una edad más avanzada e inquietudes más adultas, momentos en que los niños comienzan a comprender estos temas.

Es normal encontrar que se ocupan diferentes técnicas narrativas para que los niños se diviertan con las historias y no sufran. Se ha hecho que los monstruos parezcan menos amenazadores y menos repulsivos a través de la caricaturización. Scooby-Doo (1969 al presente) es un Gran Danés que, junto al inseparable Shaggy y sus amigos Vilma, Daphne y Fred, persiguen a los monstruos que los acosan, buscando siempre una explicación plausible para cada fenómeno donde, naturalmente, todos los monstruos son malvados humanos disfrazados. La popularidad de Scooby-Doo la llevó al cine el año 2002 (Sarah Michelle Gellar, te amo). Aaahh!! Monstruos de Verdad (Aaahh!! Real Monsters!!, 1994) fue una serie animada de Nickelodeon que narra las aventuras de Ickis, Krumm y Oblina, tres monstruos estudiantes, en medio de todo un imaginario repulsivo en un mundo de compuesto de monstruos. Casper (1995) es un fantasma amigable que trata de ayudar a James, un investigador paranormal y padre de Kat (la joven de la que se enamora), a encontrar a su esposa muerta como un fantasma. La película trata el tema de la muerte, la unión familiar y la ambición. Está basada en una serie animada que tiene sus primeros orígenes en 1939 y que ha tenido diversos pasos por la televisión y las historietas.

 

Obras como esta hay muchas y nos hacen entender una verdad inherente sobre el género: el significado del terror ha sido tan mutilado que necesita ser compensado con otro estilo narrativo que lo sustente. Estos géneros narrativos, como la fantasía, involucran el sentimiento aventurero de los niños y la comedia para minimizar el terror. Asimismo, los monstruos ya no son algo impuro (definido como algo fantástico o extraordinario dentro de un mundo ordinario, con características contradictorias y que nos hacen sentir repudio), sino que se convierten en meros antagonistas o, como en los ejemplos citados, en protagonistas de las historias. Otro elemento común en las historias de terror para niños es que la fantasía domina todo el entorno cuando, normalmente, las historias de terror se desarrollan en entornos ordinarios, donde lo único fantástico resultan ser los monstruos y sus propios ambientes amenazadores.

En la gran mayoría de los casos, las historias de terror que se relatan a los niños son historias que cuentan con tradición, relatadas en el mitológico de las religiones antiguas y transmitidas a través del boca a boca. Tenemos el ejemplo de asustadores de niños como el Cuco, donde un monstruo te vendrá a comer si no te portas bien. Otro ejemplo es el de las historias de brujas como Baba Yaga o la clásica Hansel y Gretel. Otro formato de historia de terror para niños se basa en los monstruos y personajes de películas de terror de enorme éxito y tremenda relevancia, los cuales son adaptados al formato "niños". Aunque no se cuente una historia particular sobre ellos, todo el mundo tiene conocimiento que son monstruos. Ello basta para que desarrollen cualquier tipo de aventura y sea considerada de terror para niños. Conde Patula, (Count Duckula, 1988) es una serie animada de televisión cuyo protagonista es un conde vampiro y vegetariano, debido a que ritual de invocación ha salido mal (durante el ritual han reemplazado la sangre por ketchup). Está acompañado en todas sus aventuras por personajes propios de las historias de terror: Nana e Igor, y sus aventuras tratan sobre la fama y la riqueza en medio de constantes ambientes de terror: Momias, Brujas, etc.

 

Tratamiento

He identificado dos formas para contar las historias de terror para niños, con diferentes niveles de aceptación.

La primera de ellas consta de crear en la mente del niño, con imaginación y exageraciones varias, un monstruo de terror que hace cosas malas. Normalmente, los padres usan este método de contar historias para controlar a los niños con el miedo y así evitar que hagan cosas que son consideradas moralmente malas o evitar que pongan sus vidas en riesgo. Ejemplos de este tipo son los relatos de terror donde los asustadores de niños son los antagonistas. Ellos castigarán y torturarán al niño cuando no hace caso a sus padres o no se comporta de forma moralmente correcta. Este tipo de historias pocas veces tiene una narrativa elaborada, sino que se basa en señalar el peligro que supone la cercanía del monstruo por todas las atrocidades que podría hacer con el niño si es capturado, a través de historias de otros niños en diversas épocas de tiempo y que no se comportaron como debía. En estos casos, el monstruo de terror es central e independiente de la historia, por lo que es muy fácil inventar cualquier conflicto en que este monstruo participe para la historia adquiera inmediatamente un matiz terrorífico. Este tipo de historias no es recomendada en la actualidad, debido a que puede generar fobia en los niños hacia objetos, lugares y personas. De ninguna forma se puede disfrutar del terror de esa manera.

La segunda forma de contar historias de terror es basar los relatos en el esquema del Viaje del Héroe en El Héroe de las Mil Caras, propuesta de Joseph Campbell sobre el relato moderno. En este estilo de historias, fórmula incansable de la ficción en el cine y la literatura contemporánea, existe un héroe que se enfrenta a las adversidades impuestas por los monstruos, figuras el mal en sí. A través del viaje adquiere conocimientos, valores y poderes que le ayudarán a ser una mejor persona en su vida cotidiana. Estas mejoras le ayudarán a vencer al monstruo total y definitivamente. En estas historias es normal que exista un grupo de héroes que atraviesan terribles dificultades en grupo. En Túnel al Infierno (The Gate, 1987) Glen, su hermana mayor Al y su amigo Terry, descubren que la puerta al infierno está justo detrás del patio de la casa de Glen. Juntos, deben descubrir la forma de cerrarla y combatir contra los monstruos, dejando de lado sus propias diferencias para poder vencer al mismo demonio. La popular serie de televisión Stranger Things (2016) reúne a cuatro chicos, Mike, Dustin, Lucas y Eleven ("Once" en inglés, una misteriosa chica con poderes paranormales), que buscan de forma incansable a su amigo Will, desaparecido en extrañas circunstancias en un mundo espejo extraño y decadente. Si bien es clasificada dentro del género de la fantasía y la ciencia ficción, los elementos de terror de esta serie son incontables, así como las referencias en la creación del "Demogorgon" y el mundo alternativo.

Otras veces, las historias de terror hacen referencia a un grupo de villanos dispuestos a todo para cometer sus fechorías, en amplia superioridad numérica con el protagonista. Coraline y la puerta secreta (Coraline, 2002), basada en Coraline, novela homónima publicada el mismo año y ganadora de los premios Nébula, Hugo y Bram Stoker; es una chica que se muda a una nueva casa con sus rigurosos padres. Al interior descubre la entrada a un mundo secreto, un espejo del mundo actual donde sus padres son buenos, consentidores y atractivos. Solo tienen un detalle: llevan botones en lugar de ojos. Pronto Coraline descubre que ha sido engañada por una bruja malvada y sus secuaces que pretenden capturar su alma y arrancar sus ojos, al igual que pasó con otros niños, ahora fantasmas.

 

cuentos de terror
¡Cuidado con los monstruos! Les gusta asustar...

Público objetivo y Temas tratados

Al contrario de lo que debiéramos pensar, el público para las historias no son solo los niños. Hoy en día, las historias para niños, en general, son para adultos. Por ahí se ven en los cines a los padres más animados que sus propios hijos para ver películas cargadas de valores y situaciones divertidas. Lo mismo pasa cuando sale el último libro de moda que ofrece casos o alguna creepypasta con la que asustarse.

Todo tiempo pasado fue mejor… Snif!.

Está bien, hablamos de los niños. Las historias de terror para niños van dirigidas, generalmente, a dos clases de público de niños separados por su capacidad de entendimiento, es decir, por la edad. ¿Por qué? Simple: Para disfrutar de una historia de terror como tal, el niño debe saber qué es una historia de terror y debe diferenciarla de otro género literario como la fantasía, la ciencia ficción, las fábulas, etc.

El primer tipo de público son lo que consideraré los “niños pequeños”, cuyo rango de edad comprende entre la primera edad en que comprenden historias, 2 o 3 años, a unos ocho años. En este rango de edad los niños son concretos, fijan su atención en lo que les gusta, por lo que la imagen lo es todo (o casi todo) y el lenguaje es mucho más simple. Por ende, los temas también serán más simples. Este grupo de niños aún no entiende lo que son las obras de terror, aunque sí puede saber lo que significa un monstruo (y que debe huir de él). Además, este grupo tampoco hace la diferencia de la realidad con la ficción, por la cual las historias incorporan elementos de terror más que ser terroríficas en sí.

Las obras de terror para esta audiencia son lo menos terroríficas que hay. En esta etapa se debe tratar de calmar al niño y quitar sus miedos a través del entendimiento o la diversión en vez de hacerlo sufrir incrementando sus miedos. De hecho, se recomienda que los padres rían junto al niño o todo lo tomen de forma poco seria para disminuir la ansiedad en el chico.

A menudo, los temas son épicos, son obras de tipo heroico donde la valentía de los personajes es central al momento de destrozar a los monstruos. Estos monstruos malvados, a menudo, son antagonistas que representan personificaciones negativas sobre valores básicos de la vida. La muerte, la delincuencia, la moral, la bondad, la unidad son temas recurrentes en este tipo de obras. Los héroes, por el contrario, son personificaciones positivas de estos valores y los defienden.

Robert Laurence Stine, con su serie de libros y adaptaciones de Escalofríos (Goosebumps, 1992) trató varios temas de este estilo en historias cuyos protagonistas siempre eran niños o adolescentes y debían enfrentarse a los monstruos y ambientes de terror que les rodeaban. Como no recordar a Slappy, el muñeco parlante icono de la serie de TV, cuando iba tras los protagonistas de forma incansable en La Noche Del Muñeco Viviente.

Sin embargo, Escalofríos se tenía historias para niños no tan pequeños, algunas con bastante sentido. Este tipo de historias tiene que ver con el segundo tipo de público, el que pertenece a un rango de mayor edad, los "niños grandes". Abarca desde los 9 años a los 13 o 14 años, momentos en que comienzan a comprender mejor la realidad del mundo que les rodea y temas más complejos. Este grupo tiene muchas dudas sobre su entorno, comienzan a experimentar y abrirse a la realidad. Por otra parte, ya conocen las diferencias entre el bien y el mal, y contienen un nivel moral-social mínimo para saber la forma correcta de actuar en sociedad. Inclusive, algunos de ellos podrían mostrar interés por este tipo de historias y las sigue con avidez. Mejor, una buena historia de terror nos ayuda a explicar ciertos temas "difíciles" de mejor manera.

 

Generalmente, estas obras recurren a temas sobre la familia: el sentido de los padres (ausencia, peleas, divorcio), la adversidad que involucra el círculo familiar (problemas económicos, cambios de casa), entre otros. Ejemplos de esta temática es La Familia Addams (The Addams Family, 1991), basada en la serie original de 1964, narra la vida de los Addams, una familia macabra y extraña, que se ve envuelta en serias dificultades económicas por la ambición de su abogado y la extraña cuidadora de Gordon, quien tiene un extremo parecido con Lucas, un integrante de la familia perdido hace 25 años atrás. Esta comedia parodia los grandes iconos de las grandes obras de terror de años atrás. La cantidad de recursos con los que cuenta nos demuestra, prácticamente, la historia del terror desde sus inicios.

Otra temática recurrente son los problemas sociales de nuestro círculo interno (los amigos, el bullying) y la orientación sobre nuestro espacio en la sociedad. Jack Skellington, el esqueleto protagonista de El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare Before Christmas, 1993), busca dar sentido a su vida luego de ser, todos los años, el Rey Calabaza de Ciudad Halloween. Adquiere una nueva motivación al encontrar la festividad de Navidad en Ciudad de Navidad. Para su infortunio, todos sus planes salen mal y termina convirtiendo la Navidad en un desastre, luego de raptar a Santa Claus y entregar su propia versión de los regalos, representaciones típicas de sustos y miedos. Su vida adquiere un nuevo sentido al ver el desastre que ha hecho y se esmera por enmendarlo. Finalmente, termina por reconocer su destino.

 

Criando Niños Valientes y Seguros

En este breve recorrido he expuesto algunos ejemplos de obras de terror, en su mayoría películas y series, que son consideradas películas para niños y para todo espectador. Recalco la importancia de "todo espectador" porque es importante que estas obras sean revisadas en conjunto por padres y niños, con el objeto de atender dudas y explicar las cosas que los niños no puedan entender. Asimismo, se busca crear un ambiente de seguridad al niño a fin de que no viva aterrorizado, sino que aprenda a desafiar el miedo o a no temer al entorno alrededor.

Esclarecer este género no solo pretende apelar a la nostalgia de algunos para identificar las obras, sino también incrementar la curiosidad de los grandes para iniciar a los más pequeños en el entretenido mundo del terror.

¿Y tú? ¿Qué historias les contarías a los niños?

Películas y Series citadas en este Post:

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