Thriller, Suspenso, Terror y Horror. ¿Cuál es la diferencia?

Thriller, Suspenso, Terror y Horror. ¿Cuál es la diferencia?

A menudo escucho comentarios que debaten acerca de que tal película o tal libro debería ser de Terror en vez de Suspenso o Thriller. El argumento principal es que se han asustado mucho con lo terrible de la historia. Es que existen historias que te dejan con los pelos de punta. Sin embargo, en algunas de estas historias no aparece ningún monstruo o ente sobrenatural que induzca a los más terribles pensamientos de huida. Recordemos Los siete pecados capitales (Seven. David Fincher, 1995) o Tr3s (Thr3e. Ted Dekker, 2003). Los personajes son humanos, acosados y acosadores. Las acciones son relativamente normales, es decir, nosotros mismos podríamos considerarnos el villano o el héroe. De hecho, si has puesto atención a estas historias, con seguridad notaste que estas historias juegan con lo que no sabes… o lo que sí sabes y los personajes no (¡y que es muy peligroso!).

Las diferencias entre estas historias angustiantes, con la presencia sobrenatural o sin ella, son las que establecen la clasificación entre el Thriller/Suspense y el Terror/Horror. A simple vista, las diferencias son apenas notorias; sin embargo, el estilo y la forma de la narrativa, y los recursos utilizados son los elementos que hacen la disnción entre estos conceptos.

Thriller y Suspense, la narrativa de lo oculto

El Thriller y Suspense se asocian a un género literario prolífico, engloba a una gran cantidad de películas, libros y otras formas de narrativa ampliamente consumidas en el mundo entero. Estas historias han sido el motivo del éxito de varios autores conocidos en el mundo entero: Dan Brown, Ken Follet, Stieg Larson, John Katzenbach, Paula Hawkins, Darren Aronofsky, Alfred Hitchcock, Alejandro Amenábar, Martin Scorsese y Jonathan Demme, solo por el capricho de nombrar unos pocos.

Usualmente, las historias de Thriller y Suspense están dotadas de velocidad rápida y nos provocan un sentimiento de intriga que no nos permiten despegarnos del relato. Estas historias juegan las suposiciones, con lo que sabemos y con lo que no sabemos, aumentando nuestra ansiedad por el destino incierto de los personajes. 

Es común asociar Thriller y Suspense; son prácticamente sinónimos. La relación es tan estrecha que, prácticamente, no existe uno sin el otro. Y, si bien existen diferencias con el Terror, estos conceptos no son términos antagónicos sino todo lo contrario. Es más, varios autores se han aprovechado de ambos conceptos para dar fuerza a historias de Terror como Cuernos (Horns. Joe Hill, 2010) o Los sin nombre (The Nameless. Ramsey Campbell, 1981), debido a la naturaleza de la narrativa y los objetivos que buscan en la audiencia. Sin embargo, la diferencia del Thriller/Suspense con el Terror es clara, el Terror es fantástico por definición. Asimismo, Thriller y Suspense son conceptos distintos que identifican al género y a la técnica narrativa, respectivamente.

Los sin nombre Jaume Balagueró; Cuentos de Terror

El Thriller, una carrera peligrosa entre verdades y omisiones

El concepto “Thriller” proviene del verbo “to thrill” (inglés) que significa “emocionar, estremecer, conmover(se)”. Según el diccionario, un Thriller se define como:

“Película o novela de suspenso o misterio, que provoca una fuerte tensión emocional en el espectador o el lector”.

(Oxford)

Por lo tanto, debemos entender que Thriller es considerado un género de características propias que tiene el poder de provocar intriga y tensión en la audiencia.

A pesar que la mayoría de sitios, académicos y autores coinciden con esta definición “emocional” del Thriller, los autores –y los realizadores en general– no han sido capaces de establecer una definición concreta que englobe todas las características del género y de sus subgéneros. La definición de Thriller a menudo difiere en el tipo y forma de tratamiento de los temas propuestos por los autores. La inclusión de otras técnicas narrativas, propias de otros géneros –acción, ciencia-ficción o terror–, ha deformado estructura del género en sí, lo que deriva en una gran cantidad de subgéneros en la categoría de Thriller.

Entonces, ¿no existe una definición? Claro que sí.

Es un hecho innegable que el Thriller está asociado, fundamentalmente, a la narración. La mayor cantidad de obras de los Thrillers podemos encontrarlas en el cine y en la literatura.

El sitio filmsite.org define un Thriller cinematográfico como un film que promueve una intensa excitación, suspenso, alto nivel de anticipación, una expectación ultra-elevada, incertidumbre, ansiedad y tensión nerviosa. En palabras más simples, un Thriller es una película que te mantiene en constante estrés, en el borde del asiento. Entre las características de un Thriller cinematográfico están la aparición recurrente de hombres duros (personajes emocionalmente fríos) en ambientes hostiles, pesimistas y, sobre todo, amenazadores. Este contexto es parte de la característica principal de un Thriller: el protagonista debe frustrar los planes del enemigo, cuyas ambiciones son grandes y de terribles consecuencias para todos.

Los mejores ejemplos son las películas del aclamado director Alfred Hitchcock, considerado por muchos como el Maestro del Suspense (aunque eso lo veremos más adelante). Su película más famosa, Psicosis (Psycho, 1960) es una adaptación de la novela del mismo nombre escrita por Robert Bloch un año antes. Otros Thrillers conocidos del cine son El Silencio de los Inocentes (The Silence of Lambs. Jonathan Demme, 1991; también basado en la novela homónima de Thomas Harris publicada en 1988), Los Otros (The Others. Alejandro Amenábar, 2001), Sexto Sentido (The Sixth Sense, 1999) y una larga lista de filmes.

En la literatura, la definición no cambia mucho. James Patterson, editor de la serie de antologías Thriller (International Thriller Writers, ITW), argumenta que la gracia del Thriller literario –y de todos los sub-géneros derivados– es la amplia y variada gama de sentimientos que provoca: excitación, falta de aire, regocijo, aprehensión, etc. En otras palabras, el Thriller se define a sí mismo gracias a la habilidad de conmover a los lectores. Si un Thriller no conmueve, no es un Thriller.

Ejemplos de Thrillers literarios famosos son Los Hombres que no Amaban a las Mujeres (Män som hatar kvinnor. Stieg Larsson, 2005), La Chica del Tren (The Girl on a Train. Paula Hawkins, 2015), El Psicoanalista (The Analyst. John Katzenbach, 2002), La Isla Siniestra (Sinister Island. Dennis Lehane, 2003) y Causa Justa (The Street Lawyer. John Grisham, 1998). Como verás, ¡Hay muchos títulos donde elegir!

Hasta ahora podríamos definir al Thriller como un “género narrativo que trata historias de personajes que quieren frustrar a un enemigo terrible en un ambiente desfavorable, y cuyo desarrollo nos provoca un intenso estrés”. Es una definición vaga para todo lo que involucra este género. No obstante, la magia real de un Thriller depende exclusivamente de su principal recurso narrativo y su arma más poderosa: el Suspense.

Suspense, el núcleo explosivo del Thriller

Suspense (o Suspenso) se define como:

“Expectación que se crea ante el desarrollo de la trama de una obra literaria o una película y que mantiene al lector o espectador ansioso por saber lo que va a ocurrir”.

(Oxford)

Las personas tienden a confundir el Suspense con el Thriller debido a que la emoción principal de ambos es la misma: expectación. Inclusive, los distribuidores de libros y películas son indiferentes a la hora de calificar una obra como Suspense o Thriller, incitando la confusión en el público.

La diferencia entre ambos es la siguiente: el Suspense es una figura narrativa, es decir, es una técnica para narrar. El Thriller, en cambio, es un género narrativo, un tipo de obra específica con un formato y estructura definidos. En otras palabras, si queremos clasificar una obra, esta será de Thriller (o un Thriller); si queremos clasificar una escena, esta será una escena de Suspense.

El sitio Cinefagos se refiere al Suspense como: “Un recurso expresivo o dramático –no un género– que puede ser utilizado como elemento principal y conductor de la estructura del Thriller u otros géneros cinematográficos“. Eso es porque, por su categoría de técnica narrativa, ha sido usado por diferentes artistas para enriquecer sus historias, desde el romance a la ciencia-ficción y, obviamente, el Terror. El libro C.I.N.E.M.A.: Composición e Investigación en la Composición Audiovisual argumenta que este recurso juega con la anticipación o la complicidad del espectador al dosificar la información de forma ingeniosa; hace que el espectador se pregunte lo que sucederá a lo largo de la trama. Numerosos ejemplos en el cine, no solo Thrillers, pueden explicar el uso de Suspense, así como demostrar el enriquecimiento de la trama gracias al aumento de la carga emocional.

Alfred Hitchcock fue el hombre más conocido en el universo cinematográfico gracias al Thriller. Si has visto alguna de sus películas, sin duda te diste cuenta que los filmes son emocionantes y activos. Su trabajo ha suscitado una serie de análisis de la técnica a través de sus películas. Él mismo ha determinado la diferencia entre otras técnicas narrativas, como la diferencia entre el Suspense y el Misterio.

Ahora veamos la diferencia con un ejemplo práctico; el famoso Thriller El Silencio de los Inocentes.

Antes un poco de contexto. Clarice es una agente del FBI que sigue la pista de un psicópata misógino apodado Buffalo Bill, secuestrador y asesino de varias jóvenes. Para seguir su pista, es enviada a entrevistar a un psicópata muy particular encerrado en la cárcel de Baltimore; el Dr. Hannibal Lecter, un caníbal culto que se obsesiona con la figura de la agente.

El Thriller se define cuando estamos preocupados por Clarice, afectada por la manipulación mental del Dr. Lecter. Hannibal trama algo y queremos saber qué es, lo que nos mantiene expectantes. Sin embargo, el “chip de peligro” se activa cuando Buffalo secuestra a Catherine, hija del senador Martin (senadora, en la novela).

Otra característica importante que ayuda a definir a esta obra como un Thriller es la descripción del ambiente social en torno a Clarice y el machismo de la policía, y al senador; una figura poderosa que es capaz de movilizar grandes recursos para salvar a su propia hija. ¿Y si fuera la hija de alguien más (como todas las otras víctimas)?

Ahora, el Suspense. Para ello hablaré de dos ejemplos. El primero son todas las escenas de la relación entre Buffalo Bill y la hija del senador (Catherine), cosas que la protagonista, Clarice, no sabe. A lo largo de la obra tenemos breves apariciones del comportamiento extraño y peligroso de Buffalo Bill. Vemos cómo el psicópata prepara el asesinato. Vemos más jóvenes muertas. Todas estas acciones son el Suspense: generan la expectación en el espectador para que, en un momento determinado, llegue a pensar que Buffalo realmente asesinará a Catherine en la obra sin que Clarice pueda hacer nada.

El segundo ejemplo es el escape de Hannibal de la cárcel. Este hecho particular nos somete a la voluntad del autor. Sabemos que es psicópata, que está suelto, que es muy inteligente y, lo peor, tiene una fijación por Clarice. ¿Se encontrará Hannibal con Clarice en algún momento de la historia? Yo, al menos, me comí las uñas, los dedos y hasta los huesos sin saber lo que pasaría al final.

El Silencio de los Inocentes es una película que ha sido catalogada de Thriller/Terror. Con todos los ejemplos anteriormente vistos sabemos de sobra que es un Thriller. ¿Pero Terror? Yo me lo pensaría. Quizás sea mejor dar una revisión al concepto de Terror y Horror.

Terror y Horror, la dimensión irracional del miedo

El Terror es un enorme género literario, tan antiguo como efectivo. Sin embargo, algunos autores han afirmado que el Terror es solo un subgénero de la Fantasía. De hecho, ambos géneros se parecen bastante y nacen prácticamente juntos en la historia (The Tale of Terror. A study of the Gothic Romance. Edith Birkhead, 1920). Lo cierto es que el Terror ha inspirado una gran cantidad de obras de arte: la Pintura, la Fotografía, el Teatro, la Música, el Cine y, obviamente, la Literatura.

Al igual que Thriller y Suspense, los espectadores siempre han asociado al Terror y al Horror como sinónimos. Ambos términos comparten la provocación del mismo sentimiento —el miedo— y la naturaleza sobre lo fantástico, pero la diferencia entre ambos obedece a matices y tiempos distintos.

Ahora bien, a diferencia del Thriller y del Suspense, Terror y Horror son géneros narrativos y, a la vez, técnicas narrativas. Su definición y características corresponden a dos respuestas fisiológicas distintas sobre el miedo: Terror y Horror, respectivamente.

Varios autores han establecido las definiciones y características de ambos géneros, llegando a un grado menor de consenso. Esta aceptación se basa en el origen de los conceptos, y en las causas y consecuencias de las técnicas narrativas en la audiencia.

Terror, el juego de la mente

La definición de diccionario sobre el Terror apunta a algo como:

“a. Miedo muy intenso.

b. Persona o cosa que produce el Terror”·.

(RAE)

El Terror es una dimensión mental del miedo. No se trata de lo que realmente atemoriza al espectador, sino en las evocaciones sugeridas por la mente (y la narración) que no son nombradas. Dicho de otra forma, el Terror son nuestras reacciones al miedo que sentimos por causa del ambiente, sin llegar a conocer siquiera al monstruo… Aún (Filosofía del Terror o Paradojas del Corazón. Noel Carroll, 2005).

Para explicarlo bien, supongamos el siguiente ejemplo:

Entramos en una habitación cerrada y olemos sangre. Sentimos el ruido de la carne desgarrada por mordidas y pronto un olor a animal mojado. Está prácticamente oscuro. No vemos nada y la puerta está demasiado lejos para escapar. De pronto, una sombra se mueve y algo gruñe. No hemos visto nada y todo esto puede ser nuestra imaginación, pero ya el ambiente nos “avisa” que debemos salir corriendo si queremos vivir. 

Esto es Terror.

La escritora Ann Radcliffe, en su ensayo Lo Sobrenatural en Poesía (On the supernatural on poetry. 1826), argumentó que el Terror es producido, precisamente, por estas circunstancias propias de la escena terrorífica:

“El reloj oscuro encima de la distante plataforma, el odioso aspecto de la noche, la propia expresión del guardia que afirma que ‘el aire muerde terriblemente; pues hace mucho frío’, la recolección de una estrella, un mundo desconocido, son las circunstancias que excitan la desesperación, la melancolía y los sentimientos solemnes, y ellos mismos nos predisponen a recibir, con curiosidad temblante, el odioso ser que se acerca; asimismo, nos complacen en esa extraña mezcla de horror, piedad e indignación, producido por la narración que se devela…”

Ann Radcliffe. De lo Sobrenatural en Poesía (1826).

Para ella, el Terror puede provocarse una y mil veces cuando la escena se lee una y otra vez, pues “la oscuridad siempre deja algo para que la imaginación exagere”. Es una sensación de percepción del mal pavoroso, una expansión del alma y despertar de las facultades de vida más altas.

Asimismo, Stephen King, en su libro Danza Macabra (Danse Macabre. 1981), define al Terror como “la emoción máxima del miedo, el nivel más importante y el sentimiento más profundo“. Es un nivel de imaginación desagradable, donde los peores miedos se producen en la mente gracias a la influencia del exterior, un exterior que está físicamente mal.

En otras palabras, el Terror proviene del exterior y ataca el alma del lector de forma sugerente. Por suerte, este sentimiento se puede revocar cuando uno deja de leer el libro o deja de mirar el film, es decir, el espectador/lector deja de percibir la obra de arte.

Horror, el trauma de la físico

Horror:

“a. Sentimiento intenso causado por algo terrible y espantoso.

b. Aversión profunda hacia alguien o algo.

c. Atrocidad, monstruosidad, enormidad”.

(RAE)

La diferencia está a la vista: Mientras el Terror es un miedo provocado por la influencia del ambiente sobre la mente, el Horror es la forma física de esos miedos, la figura misma de la repulsión.

Monstruo don't be afraid the dark; Cuentos de Terror

Devendra Varma, profesor de literatura Gótica y autor de The Gothic Flame: Being a History of the Gothic Novel in England: Its Origins, Efflorescence, Disintegration, and Residuary Influences (1957), señala que la diferencia principal entre el Terror y el Horror es la misma diferencia entre la aprensión y la constatación; es decir, la diferencia de “oler a un muerto” (Terror) con “tropezarse con el muerto” (Horror). King, en Danza Macabra, define al horror como una emoción no mental, subyacente al terror y, por ende, inferior en calidad; aunque no menos efectiva. Este se manifiesta en la dimensión de lo físico, o sea, de lo que podemos ver y describir. Por otra parte, Carroll cree que la diferencia fundamental que define al Horror es la presencia de un monstruo —o algo muy parecido a él— a diferencia del Terror (donde no lo habría).

Si bien se llega a un concenso para diferenciar las características entre estos dos conceptos, esta diferencia aún es poco clara para los mismos autores, quienes se aventuran a definir ambas emociones/géneros desde sus propios puntos de vista.

Seguiremos con el mismo ejemplo anterior:

Seguimos en la habitación oscura, congelados junto a ese intenso olor a sangre y a animal. Los ruidos cesaron. Silencio… Vamos a huir. Aguantamos el aire y damos un paso. Luego el otro, y otro, y otro más hasta llegar a la puerta. Cuando la abrimos, la puerta hace un chirrido tan intenso que hasta una abuela sin su auricular sería capaz de escucharlo. En ese entonces, el ente de la habitación se manifiesta justo frente a nosotros: Un enorme engendro humanoide, de dos metros de largo, de fuerte torso humano, desnudo, que termina en unas extremidades peludas y dedos con enormes garras negras y filosas. Su hocico ensangrentado muestra los colmillos; sonríe eufórico a nuestra pronta muerte. Lo último que recordaremos serán los enormes ojos salvajes de un hombre lobo.

Sin duda, la imagen del hombre lobo podría desagradar a varios. Esos sentimientos de desagrado son los que los autores llaman “Horror”, ¿capisci?

Es evidente que Terror y Horror seguirán siendo sinónimos cuando hablemos de género; sus contextos son similares. Por un lado, el terror te conduce por el camino del miedo y, por el otro, el horror te muestra la forma de ese miedo. Su sinergia se debe a que, además de ser géneros narrativos, ambos se pueden ocupar como técnicas dentro de la misma obra para hacerte sentir mucho, pero mucho miedo.

Entonces, ¿qué diablos tiene que ver el Terror con el Thriller?

Es fácil pensar que Thriller y Terror son similares; sin embargo, por intuición sabemos el Terror, como género, no es lo mismo que el Thriller. Aún así parecen compartir el mismo fin: causar sentimientos negativos en el espectador para mantenerlo “enganchado”. Entonces, ¿cuál es la diferencia real entre ambos?

En primer lugar, el Terror es una narración fantástica (en su gran mayoría); el Thriller, al contrario,los hechos ocurren en un ambiente de verosimilitud con nuestra realidad diaria. Aún en géneros fatásticos y con características de Thriller como el Cyberpunk, esta característica de verosimilitud se mantiene, pues todo tiene una explicación posible.

En segundo lugar, la atmósfera entre ambos géneros es distinta. El Terror genera sensaciones de pavor y miedo que perduran en tu mente y condicionan tu comportamiento. El miedo se manifiesta en una dimensión irracional para nosotros, no tiene ninguna explicación. Nuestras reacciones tampoco las tienen. El Thriller, en cambio, tiene como objetivo hacerte sentir amenazado e inseguro del entorno real. Sabemos que existen cosas peligrosas como las armas y gente que al usarlas se convierte en un peligro.

Por último, los antagonistas del Terror son principalmente monstruos y situaciones adimensionales, extrañas, difusas. En los Thrillers abundan los villanos malvados y los psicópatas.

Además de estos tres puntos existen otros elementos que podrían diferenciar al Thriller del Terror. No obstante, la diferencia en ciertas obras (o para ciertos autores) no es tan clara. Esta diferencia se ha explorado en diversos filmes y libros que ocupan recursos de ambos géneros para enriquecer sus narrativas, lo que resulta en una línea divisoria difusa entre Thriller y Terror. Los sub-géneros de Slasher y Thriller Serial serían una prueba de esto.

Para muestra, un botón. Una de mis películas favoritas es El Juego del Miedo (Saw. James Wan, 2010). La primera parte (la única que vale la pena para mí) trata sobre dos personas que han sido secuestradas para que expíen sus culpas a través de un juego macabro, en el que deberán perder algo más que la inocencia. Además, la historia narra el trabajo de dos detectives que siguen la pista asesino psicópata, el mítico Jigsaw. Esta película es clasificada como Terror Psicológico con tintes de Gore; sin embargo, gran parte de la trama mantiene características de un Thriller debido al intento de los detectives de frustrar los asesinatos de Jigsaw. Mientras lo persiguen, el Suspense se apodera de nosotros cuando el psicópata ofrece sus “juegos” para que los secuestrados puedan sobrevivir.

El Suspense también es un recurso muy utilizado en las obras de Terror. La broma que prepara Chris Hargensen a Carrie White en Carrie (Stephen King, 1974) en el baile de graduación es un ejemplo de ello. La tensión del momento está determinada por la larga ceremonia del baile de graduación y el desarrollo de la trampa del reinado. Hasta aquí, solo Suspense, pues sabemos exactamente lo que va a ocurrir: una baldada de sangre de cerdo caerá sobre la cabeza de Carrie. Cae el balde y, luego, la masacre. De aquí en adelante solo habrá Terror. 

Otro ejemplo menos vistoso es la aparición de Jason en cada una de las películas de Viernes 13 (desde la segunda en adelante). Es que es lógico que los adolescentes mueran cuando lo vemos vagando por Lake Camp. Como dije anteriormente, las películas de Slasher tienen ese efecto de poner nerviosa a la audiencia.

¿Es tan importante la diferencia? Realmente, creo que no. Thriller, Suspense, Terror y Horror no son más que formas de contar historias para hacer que la obra sea más intensa. Lo importante es que seas capaz de disfrutar cualquier tipo de narración de terror. Siempre es importante el cómo.

Porque si buscas Terror es porque quieres asustarte, ¿no?

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